Nacen de plantas que conocen el sol y el viento: romerillo dorado, cochinilla encendida, corteza de eucalipto y el azul profundo del índigo.
Cada frasco guarda un color que alguna vez fue paisaje.
Formuladas en base acuosa, con goma arábiga y alumbre de potasio, ofrecen un acabado súper saturado, vibrante, y una leve capa satinada que aporta cuerpo y elegancia al trazo.
Los materiales son 100% naturales, pensados para obras que buscan textura, profundidad y una presencia viva sobre el papel.
Incluyen un modificador de sulfato de hierro líquido, que puede usarse con todos los tonos para oscurecer, matizar o revelar variaciones inesperadas: un pequeño gesto alquímico que amplía la paleta sin perder la esencia botánica.
Son materiales artísticos, no comestibles, aptos para niños mayores de 8 años con supervisión adulta.
20 ml cada frasco.


